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La Coctelera

evafrade

Diario de Bitacora

11 Junio 2009

Mil flores

En los años setenta, la vieja Sra. Harvey, era conocida en el pequeño pueblo costero por sus buenos modales, su infinita amabilidad y su exquisito gusto por las flores. Detrás de su casa, reinaba un jardín pequeño, de pose clásica, donde se reunía con los varios visitantes a eso de la 5 de la tarde, para la hora del té. En aquellas conversaciones alrededor del Old Grey thé, las señoras alababan a la huésped con sonoros halagos sobre su conocimiento de la botánica; admiraban los colores y destellos del jardín mientras tomaban pequeñas pastas dulces que la vieja viuda les servía.

Más por desgracia, la vida es limitada, y la Sra. Harvey murió ya hace tiempo. Dado la reputación de la vieja anciana, al principio, varios de los habitantes de la pequeña villa, iban asiduamente a ese jardín. Llevaban con ellos té y pastas, y dedicaban la tarde recordando anectodas pasadas, rememorando a la pequeña y sonrojada señora Harvey y, arreglando con esmero el jardín de belleza arquitectónica.

Los años pasaron y, por desgracia, el jardín fue perdiendo, año tras año, visitantes que lo cuidaran. Finalmente, el jardín desapareció del recuerdo común del pueblo, quedando olvidado y salvaje. Sin el cuidado de nadie, el antiguo jardín clásico; antes lleno de pensamientos uniformados de colores y margaritas blancas e inocentes,  ahora restaba sepultado debajo de plantas exóticas, agrestes, de colores vibrantes producidos por orgullosas madreselvas, inflamadas ginestas, amapolas sangrientas y lilas llorosas.

Ante los ojos del tiempo, se alzo majestuoso un jardín lleno de vida; mariposa e insectos campaban a sus anchas, el riachuelo que decoraba el centro del jardín, se lleno de alegres ranas y pececillos, las paredes de la antigua casa, se cubrieron de enredaderas; Santa ritas, trompetas, yedras.

 Todo ese resplandor era desconocido por la mayoría de la gente, que su vida gris y monótona, había aplastado los perfumes del jardín perdido y ya no tenía tiempo para pasarse por la antigua casa de una mujer muerta.

Al principio, el jardín, se sentía sólo y triste; tenía todo ese amor por dar, toda esa vida en su interior y nadie se acercaba a admirarlo, a llenar sus ojos de la instantáneas multicolores que él les presentaba.

Sin  embargo, con el tiempo, algunos ojos inquietos y corazones feroces, empezaron a llegar al jardín como atraídos por un extraño sentimiento. En él, encontraban su lugar preferido, su secreto, un  refugio del mundo que los mareaba como vorágine, un remanso de paz donde los sentidos eran dominados por intensas fragancias, colores y sonidos. El jardín era un paraíso oscuro y salvaje, sólo apto para aquellos atrevidos que decidieran arriesgarse y saltar la verja; para parejas en busca de un lugar donde dar rienda a su amor, filósofos en busca de la verdad escondida, pintores....todos ellos, hombres y mujeres silenciosos, gustaban de dicha estampa y guardaban el secreto ante esa maravilla.

El jardín, ante está nueva compañía, entendió que había valido la pena. Que aunque su belleza exultante resultase invisible a los ojos del mundo, existían pequeños seres capaces de penetrar en ella y sentirse abrumados por los colores de sus mil flores, por la profundidad de su olores, por la grandiosidad de su vida. Y eso era mejor recompensa que los cuatro halagos de mujeres centradas en el color de su té.

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21 Mayo 2009

{P A R E N T E S I S}

Últimamente extrañas sensaciones recorren mis fluido nerviosos. Se mueven lenta pero ágilmente. Como si fuera una araña negra, peluda, que trepa desde la planta de mis pies dirección el cielo.
La siento, la oigo acercarse lentamente, subiendo por mi espaldas, dando calambrazos en mi espina dorsal. Apoyando sus patas alrededor de mi cintura, de mis costillas. Me da escalfríos. Ese bicho, portador de cambios no se preocupa del tiempo.

El gran "click" avanza imparable hasta su destino.

Y mientras tanto, mi cuerpo queda abandonado a la suerte, siendo sólo una carcasa, el camino por donde la araña de la consciencia trepa sigilosa. Todo mi ser se encuentra lejos, sentada en una playa, viendo fotos antiguas, observando los recuerdos de una vida des de el otro prisma. Recuerdos, que ahora se encuentra de viaje, en donde no existe el espacio-tiempo; el pasado, el presente y el futuro se entremezclan en cada movimiento, a cada segundo, a cada rayo de luz.

Viajo por lugares donde se encuentran aquellos recuerdos dormidos de la infancia, de la adolescencia, de la juventud, de ahora.Los observo llenos de colores y matices que en su día fuí capaz de ver, de sentir, de acontecer. Todos me enseñan algo. Como cuando te das cuenta del hombre que miraba de reojo en la parte final de la foto.

Es en ese momento cuando se alinea cada pequeño nanosegundo de decisión sin importancia se recopila hoy, para formar parte de ese "click" que intenta colonizar el alma.

Otro calambrazo, la araña peluda ha posado su pata derecho detrás de tu oreja. Estás helada, tiemblas. De repente el vacío, el vertigo.

Detente. Haz un parentesis. Una pausa. Reacciona y date cuenta que todo lo que ha acontecido te ha llevado a este punto. Si existe el destino, este se ha escrito a través de tus decisiones más mundanas.

Deja que la araña llegue a su destino, que teja su red de decisiones y te arrastre con ella hasta la próxima línia de salida. El "click" ya llegó.

Tags: es

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24 Abril 2009

SOFIA Y LA BALLENA

El agua era fría, congelada. Su cuerpo caía despacio, flotando como una pequeña mota de polvo en el espacio. Sus ropajes medio rotos, mostraban sus muslos blancos y parte de su abdomen, que seguía expulsando sangre y entrañas a medida que bajaba varios metros más.

Notaba como su cuerpo se arrugaba, como la presión hacía que todo fuera pasteloso, denso. Como si en vez de ahogarse en este océano lo hiciera en un embalse de aceite.

No sentía dolor, eso ya había pasado en justo momento en que notó que se desprendía en el último aliento. Ahora se veía como un pez, como si de pronto le hubieran crecido unas branquias invisibles y, por unos instantes miró a su alrededor.

Había otros cuerpos. Todos cayendo hacía el fondo como él de ella. Algunos vestidos, con sus ropajes, otros desnudos. Muchos caían con cara de terror, solos, agarrándose las gargantas como en un intento de no expulsar el oxigeno maravilloso que se terminaba sin remedio. Otros, sin embargo, caían juntos, abrazados, enzarzados en un calor humano que ya no existía. Cerró los ojos, y se dejó caer.

Imagínatela viva: Ella, una muchacha de ojos claros, de piel blanquecina, andando por la angosta costa que se iniciaba desde el faro como en sueños, dubitativa. Miraba el mar, el final del mundo. Mantenía la cabeza alta, soberbia, y se dejaba mecer por los vientos que remolinaba su pelo y lo llevaban hasta el cielo. Ella notaba sus labios gélidos, que ahora parecían tímpanos de hielo y estaba segura que habían tomado un color amoratado, como el que se obtienes después de beber varias copas de vino. Sus mejillas, tenían un dulce tono rosado que habían adquirido por la exposición ante una naturaleza tan salvaje, tan oscura, que hacía que ella se ruborizaba ante la exactitud con el que las olas chocaban contra las rocas, cientos de metros debajo de sus pensamientos.

Se sentía en pleno contacto con el mundo, con aquel mar, con aquel acantilado, con aquel faro. Y sin embargo, se encontraba ahí porque no era capaz de formar parte del reloj social, de el complicado entramado de las relaciones sociales, de las intimidades expuestas, de las exposiciones más intimas. El mundo de los pájaros y de las olas le parecía más lógico que el de las relaciones afectivas. Pensaba en dejar su cuerpo delator de su especie y conmutarse en el faro que ahora se escondía tras su espalda. Ella, un faro; una figura de rectas proporciones, con la cabeza erguida dirigida al mar, viendo pasar los siglos y sólo viéndolos por los diferentes matices de naranja y rosado en los atardeceres de abril, mientras esperaba la llegada de los barcos que se aproximaban des de la distancia. Viéndoles llegar y salir, sin que no le tomaran demasiado en serio, sin que le exigieran nada más que cuando existía la necesidad absoluta de su guía de noche.

Por un momento, sus ojos del color de las esmeraldas, se iluminaron. La luz que desprendían llegaba más allá de las brumas del peñón, se dirigía a aquellas profundidades marinas donde se esconden los secretos más bellos y más oscuros del mundo. Volvía a verse caer a través de las corrientes, cayendo en la penumbra de las aguas, para reposar con los demás cadáveres, descomponiéndose, dejando solamente unos huesos fracturados que con los años serán arena de las playas donde juegan los niños en agosto.

La penumbra dejó pasó a la oscuridad y recordó el momento, en el que se encontraba aún sin saberlo, en un punto sin retorno. Su idea de andar hasta el faro había sido conducida por un subconsciente que pedía a gritos ser oído, a ser el motor de las reacciones de futuro. De su cuerpo salían llamas del cambio y, el viento, no hacía más que avivar su fuego. Como si de una ofrenda a los dioses se tratara, Sofía se entregaba a los dioses, a la matemática naturaleza, quemándose a lo bonzo por dentro, eliminando las flores muertas que cubrían sus pensamientos. Tomo impulso y saltó; del acantilado a un barco a vapor que la llevaba a las tierras más infinitas del mundo, a encontrarse con aquella naturaleza que era la única que podía entender. A dejar para siempre a los hombres y su desventuras, su vicios, sus pecados, sus torpezas y malicias.

Ahora, Sofía llegaba al final de su viaje. Su cuerpo aterrizaba suavemente encima de las dunas que se extienden por el fondo del océano. Su nuca, en un movimiento plástico, rebotó encima de una de las pequeñas rocas que sobresalían en la explanada. Noto el paro del tiempo. Por primera vez sintió la inmovilidad, la inmortalidad. El lento tic-tac por el que se mueve el mundo.

Una sombra apareció a su izquierda. Era grande y a su paso notaba como la tierra se movía, tiritaba de miedo y de excitación.

Su cuerpo fue absorbido, chupado, lamido por mil lenguas pequeñitas que, si su cuerpo aún estuviera vivo, hubiera correspondido con un espasmo lleno de placer y fogosidad.  Se encontraba dentro de una ballena, que en forma de cuna, la llevaba más allá de ese campo santo acuático hasta donde duermen los árboles, donde el silencio no es un episodio sin el hilo conductor de los acontecimientos.

La muerte de ofelia- Millais (uno de mis romanticos preferidos)

Tags: escritos

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16 Abril 2009

Words


Lies, truths, meanings and mistakes. All made by words, by letters, by symbols that nothing mean to me.
 
¿Porque será que puedo expresarte mis pensamientos mejor en papel, en tinta, que de boca? ¿Porque será que esta palabra escrita me parece más real que aquella que dejamos flotar en el aire? Cada vez que abro la boca tengo la sensación de salir de casa sin paraguas un día en el que se predicen grandes aguaceros. Hablo, hablas, hablamos de todo y de nada. Creemos que expresamos y comunicamos con aquellas palabras que vamos lanzando al aire y, sin embargo, éstas caen al suelo, se desvanecen como por arte de magia antes de ni siquiera tocar los oídos de los demás.

 
Un buen libro, que cierta amiga me regaló, en una de sus partes más oscuras comenta:
 
"Va por la vida como un valle; a cada rato encuentra a alguién y le dirige la palabra; pero la gente la mira sin comprender y sigue su camino, porque su voz es tan débil que nadie la oye. [...] cuando le hablaba a alguién, nadie la oía. El mundo se le iba de las manos. Cuando digo mundo me refiero a esa parte de lo existente que responde a nuestra llamada (aunque sólo sea un eco apenas audible) y cuya llamada nosotros mismos oímos. Estaba completamente encerrada en sí misma y en su sufrimiento. ¿Podía sacarla de su corazón al menos la visión del sufrimiento de los otros? No. Porque el sufrimiento de los otros ocurría en un mundo que se le había escapado de las manos, que ya no era suyo. [...] Una persona que se encuentra fuera del mundo no es sensible al dolor del mundo"

(Milan Kundera, La inmortalidad)
 
Cada persona es un valle. Cada persona lleva en su cuerpecito cada momento del pasado, del presente y del futuro que ha vivido, vive o quiere vivir. Y de todo ese cumúlo de circumstancias, de recuerdos, de encuentros, de enseñanzas...¿Y como esperas que con todo ese ruido, ese zum-zum que recorre nuestras cabezas, oigas a alguién desde fuera? Y, aunque así fuera, ¿las palabras que oírias tendrían el mismo significado para ti que para el que las dijo?

¿Cuál es tu definición de "perro"?¿Y de "casa"? ¿Y de "libro"? ¿Y de "comida"? ¿de "felicidad"? ¿de "sufrimiento"?
 
Cuando hablas, lanzas una palabra rellena de significados propios, únicos, que se evaporan de ésta como si al salir al exterior la palabra hirviese. Sólo queda una cascara vacía, que serán rellenada por el receptor de lo dicho con sus propios rellenos, únicos también.

¿Cuanto de entendimiento hay entonces en nuestras conversaciones? supongo que mucho menos del que imaginamos.
 
Sin embargo, las palabras escritas, són palabras puras, únicamente adornadas por el tipo de tipografía utilizada. Ellas, por si solas no incorporan ninguna intención ni identidad y, sólo mediante su enriquecimiento (con palabras complemento; adjetivos, adverbios, articulos, preposiciones) adquieren esa tonalidad coloreada que el autor intenta transmitir. Por ello, el receptor los recibe más claramente. Cristalinos, brillantes como diamantes.

Las palabras, portadoras de ideas, sólo visten sus vestidos de gala cuando se plasman mediante movimientos de mano. ( o de teclado :P)
 
Un beso, para todos aquellos que celebrais Sant Jordi, cosa que aquí no se hace. Disfrutad del día de la palabra escrita.
 
 

Tags: escritos

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29 Marzo 2009

....

y te engañas, y engañas a los demás, sólo para que tu engaño sea tan solido que no puedas visualizar la realidad.

que pena me das.

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26 Marzo 2009

I'm a creep....

Holas...
 
SÉ QUE OS TENGO ABANDONADOS.(Quizás, me estoy abandonando a mi misma).  Los meses han pasado inevitablemente rapido; han pasado los fríos insoportables y aquellos días en que todos créimos que la isla se hundiria en el mar, para dejar pasó a un florecimiento de todo lo bello de ésta tierra: las flores, los olores a mar, las risas, las miradas furtivas....
Y yo continuadamente muda de ideas y de palabras. Vacía de contenido. (Me encuentro como aquellas películas de sobremesa, en las cuales relatan en 2 horas aquello que se podría decir en sólo 20 minutos y, que, en el fondo no era para tanto.)

Cosas han pasado en todo este tiempo: amigos que se han ido, pero que siguen igual de cerca que antes. Amigos que no se han ido, pero de los que has huído. No-amigos que han desaparecido hacía una mejor vida (la tuya). Y  futuros amigos, que han aterrizado para quedarse y, espero, que por mucho tiempo.
 
Y sé que no he contado nada. Soy consciente que, algunos de los que leeis este blog (supongo que por cariño a esta que escribe, no por afán literario), esperais alguna actualización, alguna que otra frase con la que crecer este cumulo de estupideces y pensamientos vomitados en tinta. 
En mi defensa diré, que hay veces en que es necesario escribir. Es una passión. Tienes un pensamiento y necesitas madurarlo, verlo crecer para que dé sus frutos; jugoso, tiernos y llenos de sabor. He aquí cuando este blog tiene cierto sentido, es abono para estos pensamientos con ambiciones de ser algo más.
 
Sin embargo, hay tiempo de emociones. Ellas, son más oscuras, más salvajes. No necesitan crecer, ya que son tan fuertes que te destrozan por dentro si no estás alerta. Hay algunas que te atacan por sorpresa; noqueandote y dejandote inconsciente por horas, días, meses o, quizás, años. A otras, las sientes. Se acercan, te acechan. Esperando el momento oportuno para salir a tu caza. 
Cuando es tiempo de emociones, no hay espacio para las palabras: sólo puedes invertir tu tiempo en huir, escapar, luchar con las emociones. Necesitas cada segundo de tu días, cada espacio de tu cuerpo, para combatir los embistes que te dan y que zarandean los cimientos de la cordura.
 
Una vez, estás se han cansado de luchar. Al ver que no van a conseguir la presa. Se marchan (aunque no muy lejos). Y tu, recorres las heridas de la batalla, lanzando tiritas en forma de escritos, poemas y demás.

--
evafrade
www.espacioblog.com/evafrade

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3 Marzo 2009

tic tac tic tac tic tac

Intentado escribir algo que tenga sentido en estos días grises que azotan mi sistema neuronal, me he encontrado esta joyita publicitaria.
Cambíale el principio por lo que te está comiendo la cabeza.
(FELIZ DÍA GRIS)
 
Tags: publi

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18 Febrero 2009

Hercules and the love affair

Pato se encontraba tirada en la cama un día más de éste febrero lluvioso, escuchando por quinta vez como Nina le súplicará que no contara nada. Nada sucedía a su alrededor. Vívia en una habitación hecha de ambar, donde incluso el aire pesaba más que su cuerpo, y todas sus expectativas se caían al suelo, rompiendose en mil pedazos de colores anacarados que, por pereza de limpiar, cubrían todo el suelo de la habitación.

Pato se sentía cansada. La llúvia marcaba el tic tac de su vida apagandose segundo a segundo. Las mismas gotas llorraban por ella cuando la veían pegadas al cristal por el cuál resbalan.

 ¿Cuanto podía esperar más? Se decía que poco y, sin embargo, llevaba más de 2 años de espera continua. Se miraba de reojo en el espejo. Se imaginaba que las cosas funcionaban, que todo salía sin problemas, que ésta vez ella tenía la razón.

Miraba al techo. Reaccionaba. Repasaba mentalmente las historias que lehabían llevado a éste sitio, a ésta cama, a ésta insatisfacción. Recordava y coleccionaba los momentos que conforman el trailer de una vida compuesta en imagenes y sonido. Tocaba con los dedos los recuerdos de cada amante, cada amigo, cada casa, cada trabajo que la habían acompañado en el viaje hasta donde yacía hoy.

¿Cuanto tendría que esperar más? Las tareas, las apuesta, los trabajos, los obstaculos se habían sucedido sin pausa. Lentamente, se habían superado, algunos dejando marcas que quedarán latentes para lo que nos quede. Otros realizados a escondidas, otros delante del ojo público que había escrutinado cada rincon de su piel.¿Cuantos podían quedar más? ¿Uno? ¿cinco?....¿Quizás diez?

Cerró los ojos y visualizó a Hercules matando a Hidras, leones. 12 tareas y el mundo será tuyo, le dijo Zeus.

Sólo 12 tareas.
 
¿Cuantas tengo que hacer yo? Pato, abrió los ojos, respiró resignada y salió de su cuarto hacía el mundo que la esperaba.

 

Tags: escritos

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