El hombre fugaz
Había una vez una chica de ojos tristes, oscuros. Su mundo no era más que una simple farsa de una felicidad artificial que ella misma había construido. Toda su vida no era más que un intento de sobreponerse a los golpes que había recibido en estos años. Un muro que encerraba su corazón de los antiguos recuerdos, lágrimas y dolores. Era un muro, como lo és el de esta ciudad; tintado de vivos colores para ocultar su grisáceo color.
Cuando todo estaba perdido.Cuando ya había alcanzado el gélido frío su corazón dejándolo en un estado inerte, sin movimientos, apareció de entre la gente un hombre. Una sombra. Sus ojos se cruzaron durante un segundo, pero ella se ruborizó. Le parecía increíble como tan sólo una mirada podía haber penetrado tan adentro. Se quedó sin respiración. No sabía que hacer. Sólo quedaban segundos para que esos ojos desparecieran para siempre de su vida.
Desde lo más profundo de su interior algo le gritaba que no desperdiciara la ocasión, a medida que se acercaban se dibujaba una sonrisa cómplice en los labios de él. Estaba segura que él también notaba el deseo en cada poro de su piel. Ella se le acercó tímidamente, le dijo algo al oído y dejo sus labios a pocos centímetros de él, esperando con respiraciones entrecortadas que él los juntara con un beso.
Sin embargo, él sólo la miró como nadie es capaz de mirar en éste mundo. Sus pupilas llegaban a lo más profundo de su ser. Todas sus murallas caían y se desplomaban, como lo harían después de una gran detonación. Le acarició la nuca con suma delicadeza y después se fue.
El hombre fugaz había revolucionado su vida. Pero aún por las noches, fumando su cigarrillo al lado de la ventana, se pregunta que hubiera pasado si lo hubiera besado ella.
Dedicado a todos los amores frustrados. Keep walking!