El club de la poca...
Un dia más de no hacer nada. De estar todo el día en la calle bebiendo, ríendo y hablando. Otro día en estas Navidades tan ociosas por Barcelona. Pero dentro de lo que es el aburriemiento constante del no hacer, sólo el hecho de juntarnos y de no hacer nada juntos te parece divertido.
Esto esta siendo mi semana, el flotar del día a la noche, sin apenas darme cuenta. Estar todo el día fuera de casa, de un bar al otro. Saltando de una risa a la otra. No existe más. Hoy Miki decía que no se acuerda cuando lo entendió, pero lo más importante es hacer risas. Y es así, sólo de ésta manera la persona es capaz de ir pasando el día a día de las cosas que nos agobian.


Y sólo de esta manera, también es posible vivir de la improvisación. De la misma fluidez de las cosas. Dejar que el tiempo vuele igual que tu imaginación, y acabar a las 8 de la noche en un piso del Paralel, escuchando los últimos sólos de guitarra que sonarán en fin de año ( ya he pagao!! que despilfarro...), despues de haber acompañado a comprar a tus amigos, y después de patearnos media ciudad aguantando las aglomeraciones navideñas, esas botas que tanto le gustaban y otros regalos decisicos. Y lo mejor es que tu ni siquiera habías pensado en bajar a barcelona hoy.
Así, que nada. Dentro de los mejores club que guardaré en mi memoria, pasando por los de cine y los infantiles, el club de la poca es el que mejores recuerdos me esta dando. Porque vivir nunca fué tan divertido, y porque soñar nunca fué tan fácil. (Aunque la demacración no te la saca nadie...huhuhu)
Ahora ya sólo queda esperar a la fiesta de fin de año. Y rezar para que la policía no nos multe y nos corte el rollo antes de las 5 de la mañana...Aunque viendo el panorama y el cartel de actuaciones...Me voy a por una vela!!!