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La Coctelera

evafrade

Diario de Bitacora

1 Julio 2009

olas de más de 20 metros

 Hacía años que soñaba con ser tripulante de la nave del Capitán, y tan sólo meses atrás había podido superar los complejos navales y enrolarse en la tripulación de esa embarcación que, ya hace más de medio año había zalpado rumbo al horizonte, desde el muelle del pequeño pueblo de pescadores, marineros y maleantes.

Recuerda la emoción en el momento del adiós, las manos agitadas y temblorosas de las mujeres y madres al despedir a sus familiares hacía  lo desconocido. La embriagadora sensación de libertad en el momento de verse separado de la tierra firme.

Y ahora, ya hacía meses que estaban encerrados en la cárcel de su transporte al futuro. Habían dejado atrás cantos de sirenas, escollos coralinos de colores fantasiosos, tormentas verdes, moradas, que habías jugado con el barco como si un ordinario juego de canicas fuera. Atrás había quedado ya el invierno, el otoño y la primavera. Y con cada una de esas estaciones, había quedado atrás el sueño y la convicción de llegar al destino prometido tantas y tantas veces, entre las botellas de ron al anochecer, justo antes de caer dormido por el canto de cuna de la luna.

Ya no recordaba cuanto tiempo hacía desde el día que había perdida la esperanza de llegar a algún lugar o, incluso fantasear con la idea de volver a casa. Ya no había vuelta atrás para ellos, sólo el infinito mar que los envolvía; a veces azul, a veces verde, una paleta de tonos aguamarina que llegaban hasta el más oscuro de los grises.

Algunas veces, el mar se vestía de gala. Sus escamas liquidas se adornaban de destellos dorados en el día, plateados de noche. Como cualquier muchacha presumida, la mar decoraba su piel con tatuajes de peces, algas y rocas.

Él, miraba el tiempo escolarse por el infinito, perderse entre la diminuta  línea que distinguía el cielo del mar. Ya no pensaba, ya no sufría, ya no añoraba. Solamente podía ser observador del pasar de las horas, absorbiendo esa vida inmóvil.

 Cuando caía la noche, se sentaba en uno de los lados de la embarcación; le encantaba el tacto de la madera salificada al tacto de sus rugosos pies. El refrescante aliento de la noche en su cara, el beso del agua en sus labios.

 Así le pilló la tormenta, en plena calma y disfrute. No tuvo tiempo de preparar un plan de huída; las olas de más de 20 metros cayeron sobre sus espaldas y lo empujaron hasta el fondo del mar. Y después de tanto tiempo encima de la nave, él ya no se acordaba de nadar.

Tags: cuentos, cuentos

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30 Junio 2009

¿Si fueras una canción que canción serías?

Dicen que cada uno tiene un tempo interior, un tic tac que marca su reloj, que marca el ritmo de sus pensamientos. Ese mismo ritmo es el que establece el funcionamiento y la altura de los pensamientos de cada una de las personas. Cada uno con una melodía, con una freqüencia.

Si hubiera que decir cual es la freqüencia de mis pensamientos, el de los verdaderos, el de los domingos en terrazas, el de las noches de lectura, el de los días de primavera y verdor....

Sería ésta;

 

 

Y LA TUYA?

P.D. Recuerdos que vienen y se van.....esto ya se dijo hace tiempo ;)

Tags: musica

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16 Junio 2009

Barcelona express

Para los que ya sepais que os amo, que os quiero y que me ha encantado veros este finde (aunque haya sido super breve) os dejo aquí el himno que suena em mi cabeza estos días y que, ya os he recomendado más de 10 veces a cada uno como musicoterapia!

 Mi piace andare piano, piano,
como Adriano Celentano
because like this
because like this si arriva lontano.

Cuando nací, ¡qué triunfo!,
entendí que había sido capaz de ganar
a cien millones de hombres rana en celular.
Y había nivel, y trampas.
El segundo quería estudiar alemán,
pero volcó en las caderas de mamá.

Hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo!
Y tú ya no puedes hacerme daño.
Soy un ser divino, ven a adorarme.
¡Qué buena suerte amarme tanto!

Luego crecí, ¡qué trauma!,
percibí que aquí fuera no había piedad,
yo no iba a ser el rey del mundo.
Algo más tarde, ya un hombre,
me juré no volver a olvidarlo jamás,
fui el ganador del gran circuito de Le Mans.

Hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo!
Y tú ya no puedes hacerme daño.
Soy un ser divino, ven a adorarme.
¡Qué buena suerte amarme tanto!

Oh, el síndrome Universal,
la vida te sentó en un diván,
contando todo tipo de traumas.
Oh, podrías pensar un rato en él,
quería estudiar, recuerda como te empujaba.
Y quedó segundo, uuuhhh ...

Hoy voy a decirlo: ¡cómo me amo!
Y tú ya no puedes hacerme daño.
Soy un ser divino, ven a adorarme.
¡Qué buena suerte amarme tanto!

Di no al pánico, sin pánico, sin pánico, no al pánico.
Edipo contra Electra,
narcisismo es lo que impera.
Qué simpático, simpático, carismático, simpático.
Edipo contra Electra,
tus complejos a la hoguera, ¡ya! 
 

Tags: music

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12 Junio 2009

mágico

Aunque llevo semanas con otra canción (que ya os colgaré), os dejó con un video que me pasaron de la luz de mis ojillos, los ARCADE FIRE. (por cierto, os recomiendo neighbourhood #2).

 

Tags: videos

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11 Junio 2009

Mil flores

En los años setenta, la vieja Sra. Harvey, era conocida en el pequeño pueblo costero por sus buenos modales, su infinita amabilidad y su exquisito gusto por las flores. Detrás de su casa, reinaba un jardín pequeño, de pose clásica, donde se reunía con los varios visitantes a eso de la 5 de la tarde, para la hora del té. En aquellas conversaciones alrededor del Old Grey thé, las señoras alababan a la huésped con sonoros halagos sobre su conocimiento de la botánica; admiraban los colores y destellos del jardín mientras tomaban pequeñas pastas dulces que la vieja viuda les servía.

Más por desgracia, la vida es limitada, y la Sra. Harvey murió ya hace tiempo. Dado la reputación de la vieja anciana, al principio, varios de los habitantes de la pequeña villa, iban asiduamente a ese jardín. Llevaban con ellos té y pastas, y dedicaban la tarde recordando anectodas pasadas, rememorando a la pequeña y sonrojada señora Harvey y, arreglando con esmero el jardín de belleza arquitectónica.

Los años pasaron y, por desgracia, el jardín fue perdiendo, año tras año, visitantes que lo cuidaran. Finalmente, el jardín desapareció del recuerdo común del pueblo, quedando olvidado y salvaje. Sin el cuidado de nadie, el antiguo jardín clásico; antes lleno de pensamientos uniformados de colores y margaritas blancas e inocentes,  ahora restaba sepultado debajo de plantas exóticas, agrestes, de colores vibrantes producidos por orgullosas madreselvas, inflamadas ginestas, amapolas sangrientas y lilas llorosas.

Ante los ojos del tiempo, se alzo majestuoso un jardín lleno de vida; mariposa e insectos campaban a sus anchas, el riachuelo que decoraba el centro del jardín, se lleno de alegres ranas y pececillos, las paredes de la antigua casa, se cubrieron de enredaderas; Santa ritas, trompetas, yedras.

 Todo ese resplandor era desconocido por la mayoría de la gente, que su vida gris y monótona, había aplastado los perfumes del jardín perdido y ya no tenía tiempo para pasarse por la antigua casa de una mujer muerta.

Al principio, el jardín, se sentía sólo y triste; tenía todo ese amor por dar, toda esa vida en su interior y nadie se acercaba a admirarlo, a llenar sus ojos de la instantáneas multicolores que él les presentaba.

Sin  embargo, con el tiempo, algunos ojos inquietos y corazones feroces, empezaron a llegar al jardín como atraídos por un extraño sentimiento. En él, encontraban su lugar preferido, su secreto, un  refugio del mundo que los mareaba como vorágine, un remanso de paz donde los sentidos eran dominados por intensas fragancias, colores y sonidos. El jardín era un paraíso oscuro y salvaje, sólo apto para aquellos atrevidos que decidieran arriesgarse y saltar la verja; para parejas en busca de un lugar donde dar rienda a su amor, filósofos en busca de la verdad escondida, pintores....todos ellos, hombres y mujeres silenciosos, gustaban de dicha estampa y guardaban el secreto ante esa maravilla.

El jardín, ante está nueva compañía, entendió que había valido la pena. Que aunque su belleza exultante resultase invisible a los ojos del mundo, existían pequeños seres capaces de penetrar en ella y sentirse abrumados por los colores de sus mil flores, por la profundidad de su olores, por la grandiosidad de su vida. Y eso era mejor recompensa que los cuatro halagos de mujeres centradas en el color de su té.

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21 Mayo 2009

{P A R E N T E S I S}

Últimamente extrañas sensaciones recorren mis fluido nerviosos. Se mueven lenta pero ágilmente. Como si fuera una araña negra, peluda, que trepa desde la planta de mis pies dirección el cielo.
La siento, la oigo acercarse lentamente, subiendo por mi espaldas, dando calambrazos en mi espina dorsal. Apoyando sus patas alrededor de mi cintura, de mis costillas. Me da escalfríos. Ese bicho, portador de cambios no se preocupa del tiempo.

El gran "click" avanza imparable hasta su destino.

Y mientras tanto, mi cuerpo queda abandonado a la suerte, siendo sólo una carcasa, el camino por donde la araña de la consciencia trepa sigilosa. Todo mi ser se encuentra lejos, sentada en una playa, viendo fotos antiguas, observando los recuerdos de una vida des de el otro prisma. Recuerdos, que ahora se encuentra de viaje, en donde no existe el espacio-tiempo; el pasado, el presente y el futuro se entremezclan en cada movimiento, a cada segundo, a cada rayo de luz.

Viajo por lugares donde se encuentran aquellos recuerdos dormidos de la infancia, de la adolescencia, de la juventud, de ahora.Los observo llenos de colores y matices que en su día fuí capaz de ver, de sentir, de acontecer. Todos me enseñan algo. Como cuando te das cuenta del hombre que miraba de reojo en la parte final de la foto.

Es en ese momento cuando se alinea cada pequeño nanosegundo de decisión sin importancia se recopila hoy, para formar parte de ese "click" que intenta colonizar el alma.

Otro calambrazo, la araña peluda ha posado su pata derecho detrás de tu oreja. Estás helada, tiemblas. De repente el vacío, el vertigo.

Detente. Haz un parentesis. Una pausa. Reacciona y date cuenta que todo lo que ha acontecido te ha llevado a este punto. Si existe el destino, este se ha escrito a través de tus decisiones más mundanas.

Deja que la araña llegue a su destino, que teja su red de decisiones y te arrastre con ella hasta la próxima línia de salida. El "click" ya llegó.

Tags: es

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24 Abril 2009

SOFIA Y LA BALLENA

El agua era fría, congelada. Su cuerpo caía despacio, flotando como una pequeña mota de polvo en el espacio. Sus ropajes medio rotos, mostraban sus muslos blancos y parte de su abdomen, que seguía expulsando sangre y entrañas a medida que bajaba varios metros más.

Notaba como su cuerpo se arrugaba, como la presión hacía que todo fuera pasteloso, denso. Como si en vez de ahogarse en este océano lo hiciera en un embalse de aceite.

No sentía dolor, eso ya había pasado en justo momento en que notó que se desprendía en el último aliento. Ahora se veía como un pez, como si de pronto le hubieran crecido unas branquias invisibles y, por unos instantes miró a su alrededor.

Había otros cuerpos. Todos cayendo hacía el fondo como él de ella. Algunos vestidos, con sus ropajes, otros desnudos. Muchos caían con cara de terror, solos, agarrándose las gargantas como en un intento de no expulsar el oxigeno maravilloso que se terminaba sin remedio. Otros, sin embargo, caían juntos, abrazados, enzarzados en un calor humano que ya no existía. Cerró los ojos, y se dejó caer.

Imagínatela viva: Ella, una muchacha de ojos claros, de piel blanquecina, andando por la angosta costa que se iniciaba desde el faro como en sueños, dubitativa. Miraba el mar, el final del mundo. Mantenía la cabeza alta, soberbia, y se dejaba mecer por los vientos que remolinaba su pelo y lo llevaban hasta el cielo. Ella notaba sus labios gélidos, que ahora parecían tímpanos de hielo y estaba segura que habían tomado un color amoratado, como el que se obtienes después de beber varias copas de vino. Sus mejillas, tenían un dulce tono rosado que habían adquirido por la exposición ante una naturaleza tan salvaje, tan oscura, que hacía que ella se ruborizaba ante la exactitud con el que las olas chocaban contra las rocas, cientos de metros debajo de sus pensamientos.

Se sentía en pleno contacto con el mundo, con aquel mar, con aquel acantilado, con aquel faro. Y sin embargo, se encontraba ahí porque no era capaz de formar parte del reloj social, de el complicado entramado de las relaciones sociales, de las intimidades expuestas, de las exposiciones más intimas. El mundo de los pájaros y de las olas le parecía más lógico que el de las relaciones afectivas. Pensaba en dejar su cuerpo delator de su especie y conmutarse en el faro que ahora se escondía tras su espalda. Ella, un faro; una figura de rectas proporciones, con la cabeza erguida dirigida al mar, viendo pasar los siglos y sólo viéndolos por los diferentes matices de naranja y rosado en los atardeceres de abril, mientras esperaba la llegada de los barcos que se aproximaban des de la distancia. Viéndoles llegar y salir, sin que no le tomaran demasiado en serio, sin que le exigieran nada más que cuando existía la necesidad absoluta de su guía de noche.

Por un momento, sus ojos del color de las esmeraldas, se iluminaron. La luz que desprendían llegaba más allá de las brumas del peñón, se dirigía a aquellas profundidades marinas donde se esconden los secretos más bellos y más oscuros del mundo. Volvía a verse caer a través de las corrientes, cayendo en la penumbra de las aguas, para reposar con los demás cadáveres, descomponiéndose, dejando solamente unos huesos fracturados que con los años serán arena de las playas donde juegan los niños en agosto.

La penumbra dejó pasó a la oscuridad y recordó el momento, en el que se encontraba aún sin saberlo, en un punto sin retorno. Su idea de andar hasta el faro había sido conducida por un subconsciente que pedía a gritos ser oído, a ser el motor de las reacciones de futuro. De su cuerpo salían llamas del cambio y, el viento, no hacía más que avivar su fuego. Como si de una ofrenda a los dioses se tratara, Sofía se entregaba a los dioses, a la matemática naturaleza, quemándose a lo bonzo por dentro, eliminando las flores muertas que cubrían sus pensamientos. Tomo impulso y saltó; del acantilado a un barco a vapor que la llevaba a las tierras más infinitas del mundo, a encontrarse con aquella naturaleza que era la única que podía entender. A dejar para siempre a los hombres y su desventuras, su vicios, sus pecados, sus torpezas y malicias.

Ahora, Sofía llegaba al final de su viaje. Su cuerpo aterrizaba suavemente encima de las dunas que se extienden por el fondo del océano. Su nuca, en un movimiento plástico, rebotó encima de una de las pequeñas rocas que sobresalían en la explanada. Noto el paro del tiempo. Por primera vez sintió la inmovilidad, la inmortalidad. El lento tic-tac por el que se mueve el mundo.

Una sombra apareció a su izquierda. Era grande y a su paso notaba como la tierra se movía, tiritaba de miedo y de excitación.

Su cuerpo fue absorbido, chupado, lamido por mil lenguas pequeñitas que, si su cuerpo aún estuviera vivo, hubiera correspondido con un espasmo lleno de placer y fogosidad.  Se encontraba dentro de una ballena, que en forma de cuna, la llevaba más allá de ese campo santo acuático hasta donde duermen los árboles, donde el silencio no es un episodio sin el hilo conductor de los acontecimientos.

La muerte de ofelia- Millais (uno de mis romanticos preferidos)

Tags: escritos

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16 Abril 2009

Words


Lies, truths, meanings and mistakes. All made by words, by letters, by symbols that nothing mean to me.
 
¿Porque será que puedo expresarte mis pensamientos mejor en papel, en tinta, que de boca? ¿Porque será que esta palabra escrita me parece más real que aquella que dejamos flotar en el aire? Cada vez que abro la boca tengo la sensación de salir de casa sin paraguas un día en el que se predicen grandes aguaceros. Hablo, hablas, hablamos de todo y de nada. Creemos que expresamos y comunicamos con aquellas palabras que vamos lanzando al aire y, sin embargo, éstas caen al suelo, se desvanecen como por arte de magia antes de ni siquiera tocar los oídos de los demás.

 
Un buen libro, que cierta amiga me regaló, en una de sus partes más oscuras comenta:
 
"Va por la vida como un valle; a cada rato encuentra a alguién y le dirige la palabra; pero la gente la mira sin comprender y sigue su camino, porque su voz es tan débil que nadie la oye. [...] cuando le hablaba a alguién, nadie la oía. El mundo se le iba de las manos. Cuando digo mundo me refiero a esa parte de lo existente que responde a nuestra llamada (aunque sólo sea un eco apenas audible) y cuya llamada nosotros mismos oímos. Estaba completamente encerrada en sí misma y en su sufrimiento. ¿Podía sacarla de su corazón al menos la visión del sufrimiento de los otros? No. Porque el sufrimiento de los otros ocurría en un mundo que se le había escapado de las manos, que ya no era suyo. [...] Una persona que se encuentra fuera del mundo no es sensible al dolor del mundo"

(Milan Kundera, La inmortalidad)
 
Cada persona es un valle. Cada persona lleva en su cuerpecito cada momento del pasado, del presente y del futuro que ha vivido, vive o quiere vivir. Y de todo ese cumúlo de circumstancias, de recuerdos, de encuentros, de enseñanzas...¿Y como esperas que con todo ese ruido, ese zum-zum que recorre nuestras cabezas, oigas a alguién desde fuera? Y, aunque así fuera, ¿las palabras que oírias tendrían el mismo significado para ti que para el que las dijo?

¿Cuál es tu definición de "perro"?¿Y de "casa"? ¿Y de "libro"? ¿Y de "comida"? ¿de "felicidad"? ¿de "sufrimiento"?
 
Cuando hablas, lanzas una palabra rellena de significados propios, únicos, que se evaporan de ésta como si al salir al exterior la palabra hirviese. Sólo queda una cascara vacía, que serán rellenada por el receptor de lo dicho con sus propios rellenos, únicos también.

¿Cuanto de entendimiento hay entonces en nuestras conversaciones? supongo que mucho menos del que imaginamos.
 
Sin embargo, las palabras escritas, són palabras puras, únicamente adornadas por el tipo de tipografía utilizada. Ellas, por si solas no incorporan ninguna intención ni identidad y, sólo mediante su enriquecimiento (con palabras complemento; adjetivos, adverbios, articulos, preposiciones) adquieren esa tonalidad coloreada que el autor intenta transmitir. Por ello, el receptor los recibe más claramente. Cristalinos, brillantes como diamantes.

Las palabras, portadoras de ideas, sólo visten sus vestidos de gala cuando se plasman mediante movimientos de mano. ( o de teclado :P)
 
Un beso, para todos aquellos que celebrais Sant Jordi, cosa que aquí no se hace. Disfrutad del día de la palabra escrita.
 
 

Tags: escritos

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