hilos rojos
Dentro de las diferentes tradiciones que nos rodean, particularmente, siempre me ha encantado la historia proveniente de la tradición China, en relación al destino. La leyenda cuenta que un anciano, al que en la tradición China se le llama “Abuelo de la luna”, ata en la muñeca de cada uno, nada más nacer, un hilo rojo con multitud de terminaciones. Y cada noche, desde la luna que es su hogar, sale, vigilante, buscando a aquellas personas que están destinadas a permanecer juntas, y, cuando las encuentra, une sus muñecas con el hilo rojo.
“Un hilo rojo, invisible, conecta a aquellos que están destinados a encontrarse.
A pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias.
El hilo puede tensarse, enredarse, perderse hasta casi desaparecer,
pero nunca podrá romperse”
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La delgada linea que nos diferencia de los animales, es la inexplicable destreza que tenemos los humanos para pasarnos media vida luchando contra nosotros mismos. Se trata de una intención de abandonar nuestro ser más profundo, más salvaje y honrado, y girarnos a adorar esa falsa deidad que es nuestra supuesta razón, nuestros falsos pilares morales construidos encima de montañas de pensamientos abstractos y lógicas que caen cuál fichas de dominó.
Mediante esta acción de “civilismo”, creemos que nos acercamos más a la figura de la perfección. No entendemos nada.
El hombre es caos, es río, es luz y polvo en el camino. Y se nos ha dotado con el don de las sensaciones, de las emociones y del instinto, para que sean la brújula que nos guíe.
¿Quién no ha tenido un escalofrío en relación a cierta persona?¿O un cariño fuera de lo común por otra nada más conocerlo?
Somos animales y por ello, respondemos a nuestros iguales mediante cadenas de acción y reacción que van más allá del sobre apreciado racionalismo. El cuerpo emite unas sensaciones, unos movimientos que tienen como objetivo la comunicación y la expresión con el otro, que nos guían hacía nuestro “destino”.
Pero somos cabezotas. Nos creemos superiores a las alquimias de la naturaleza, dejamos que nuestros ojos vendados guíen el camino y, después, lloramos desconsolados al ver que nos hemos perdido.

11, abr | sin comentarios evafrade compártelo Tags: escritos
conscious
I know what you know, and I am here, at the end of this road.
I just can't walk this path anymore, so I just go.
Walk away, this is my end.
And I wave goodbye with my smiling hand.

20, ene | sin comentarios evafrade compártelo Tags: escritos
Viento
Mie espalda tiembla por los espasmos que producen la mezcla de sudor y aire frío del callejón. Voy por el segundo café, en sta esquina perdida del mundo de los sueños, esperanzas y luz que simbolizan los reyes magos en sus cabalgatas doradas a ritmo de reggeton.
Otra página más de este libro, de esta obsesión y mi mente salta a esta misma noche hace 6 años cuando vi a mi hermana rebotando en el asiento de copiloto del coche, en el momento exacto del choque. El miedo y el horror vuelven a mi. Y las lagrimas caen mejilla abajo.
Pienso en mi familia, pienso en esta línea quebrada que recorre invisible las fotos, las historias. La boca se llena del sabor de la nicotina y la amargura de los tiempos pasados. También de los futuros, y me siento perdida en un mar lleno de una vida que nunca he tenido. Viendola pasar, sentada en un rincón con mis eternos compañeros; yo misma, mis pensamientos y mis libros. Por más que lo haya intentado, no soy capaz de dejar a esa niña de gafas grandes, que se pasaba la vida en una biblioteca. Que interactuaba más con sus libros que con las personas.
Otro calo de este cigarrillo y mi garganta quema por dentro. Poco a poco, acabo las paginas de este libro que me acompaña mientras las luces de las tiendas cierran.
Vuelvo a casa para adentrarme en mi mundo de silencios, lejos de donde nacen las palabras. Y mientras camino, el viento frío acaricia la nuca, estremeciendome, elevando mis pensamientos más allá de las luces, hasta el firmamento negro de la ciudad.
Viento fuí, viento fuiste.
Viento son mis anhelos, viento son mis esperanzas.
Viento es mi futuro y, viento es mi reconforte.

5, ene | sin comentarios evafrade compártelo Tags: escritos
la fase de aceptación
Mantienes la esperanzas puestas en este futuro completamente desconocido, pintado de los colores de la incertidumbres y de las decisiones que realizas cada dia. Pero la esperanza se pierde, se diluye entre las gotas de lluvia que golpean la ventana. Y caes en el abismo de la oscuridad, del sentimiento de soledad que inunda cada molécula de aire de la habitación.
El desasosiego se acerca lentamente por debajo de las puertas, penetra un poco más en tu corazón las noches de vino y películas en tu pequeño apartamento. Se adentra en tus sesos a medida que encuentras parejas enamoradas agarrandose de la mano en las esquinas del centro. Que ríen entre susurros en los bares. Sientes en tu pecho esta mezcla extraña de envidia y fatalidad que empaña más de la mitad de tus recuerdos vividos hasta el momento. Te cuestionas, te sacudes, lo luchas. Llegas a replantearte a ti misma y al mundo.
Sin embargo, con los años, esta solitud te coge de la mano, te acaricia la nuca los días de fiebre, te acostumbras a sus embistes. Te agrada su compañía los días de ira. Con el tiempo se vuelve tu amante.
La asumes como propia y camina a tu lado com tu sombra. La soledad es el brillo en tus ojos. Al final de este camino tortuoso aceptas esta situación que siempre creíste, esperaste, ser temporal como lo que es, como la resolución final de algo que temías mencionar en voz alta. Que puede ser eterna.
Y con ello, finalmente te despides de todos aquellos planes no mencionados; de las caricias en la cama, de las sonrisas complices, de las casas unifamiliares, de las comidas de domingo, de los hijos. Adviertes ese nuevo camino que se desvía, amplio, llano.
Acoges la soledad como uno más de tus estados mentales y echas a andar, cayendo en las noches circulares. Sabiendo que ya no habrá más días en los que creías que la vida aún podía cambiar.
4, nov | 1 comentario evafrade compártelo Tags: escritos
wooden arms
Creces y evoluciones, entiendes y comprendes que cada uno esta formado de microemociones que rigen nuestras vidas. Aspiraciones que pueden se cumplirán o se perderán en el aire. Somos nuestras alegrías, nuestras penas, nuestras obsesiones y nuestros miedos. Todo ellos mutables, variantes a medida que pasa el tiempo. Tiempo que se consume lentamente, día a día. Microemociones que se unen a tu sombra, se inyectan en la parte más profunda de tus pupilas. Microemociones que son las arrugas en las comisuras de mi boca. Momentos amargos, momentos deliciosos, momentos de olvido y recuerdo, marcando a fuego cada una de nuestras expresiones, como un mapa de los sentidos. Y de entre todas las emociones, el Miedo y la Angustía, con sus ropajes negros, como entes sin cara que van aferrándose a tus piernas al andar, trepando lentamente por tus brazos para acabar cubriendo tu cara con una fina capa de grises y negros.
Miedos que se convierten en ansiedad, ansiedad que guardamos en esas mochilas que cargamos siempre a nuestra espalda; pesadas, de un color azul oscuro, casi casi negro. Mochilas heladas como las nieves de invierno. Miedos, angustias y ansiedades encargadas de soplarte detrás de la oreja en las noches que regresas a casa por calles iluminadas por viejas farolas y letreros desgastados.
Y del abanico de miedos, a medida que creces, el miedo a la soledad. Un miedo vestido de ángel exterminador, portando el báculo de la autocompasión y la aceptación del destino como algo indestructible. Miedo maduro, lejos de los meros temores de la adolescencia, aún con años por delante. Miedo y ansiedad que se refleja en un vacío eterno, como un pozo, dentro de tu pecho expandiéndose por tus entrañas; un miedo irrefrenable que te aprieta y encoje tus pulmones a cada respiración.
El miedo a la soledad no es palpable. Es un cúmulo de pensamientos fugaces y funestos. Es la vocecita que te recuerda que, en unos años tus seres queridos perecerán, como hacemos todos y aquellos que no hayan podido encontrar la mano de un nuevo compañero de viaje, un sustituto para el amor incondicional de tus mayores, quedan aislados en pequeñas islas solitarias, desvaneciendose poco a poco, dejando de existir poco a poco.
Es un miedo que te susurra por las noches, que te lleva a un lugar oscuro y siniestro, con cánticos sobre cenas en silencio, en tardes eternas de lectura de estudios, en animales de compañía con nombres de personas. A visitas mensuales para un café fugaz con aquellos que un día denominaste amigos, que ahora son padres, esposos.
Soledad involuntaria, de obligado cumplimiento que provoca sollozos, una melancolía que acabará por caer, como un telón al final de la obra. Es un miedo que grita en tu interior y, que sabes que acabarás por asumir, helando tu corazón al mundo.
Pero por el momento, cuando llega la mañana, ocultas tus miedos y te enciendes a lo bonzo cada vello de tu cuerpo, agarrando las próximas 24h de vida en un estado de exaltación, oyendo el tic-tac de este reloj que marca los días que te quedan hasta convertirte en naufrago de esta isla que cada día se separa un poco más del mundo, de los demás.
Duerme, respira y anhela para encontrar unas manos, aunque sean de madera.
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15, sep | 2 comentarios evafrade compártelo Tags: escritos
viaje al centro de uno mismo
Abres los ojos y miras a tu alrededor, aún es penumbra pero la posición de incomodidad hace que te levantes 10 minutos antes que el despertador.
Miras a un lado y ves las curvas de la realidad que fue borrosa ayer y que hoy, te golpea en la nuca. Vuelves tu cuerpo y miras el techo. Ayer vendiste tu mañana a un extranjero, a solo cuatro chelines de placer. A que coño venía eso? Observas al pasajero de tu alcoba, con un silencio aterrador y descubres que ni es tan guapo, ni ayer era tan divertido.
Imperceptiblemente te empujas fuera de esa escena y sales a la luz de tu hogar; a la mierda con tu momento de paz, de desayuno con diario, al cigarrillo en el amanecer. Resignada, preparas un cafe a adiós y ya te llamaré, y rezas para que sea de los que desaparezca sólo sentir el calor del día en la mejilla.
Se levanta y cruzais 4 frases mal montadas. Se va. Se queda. Y de ese instante, todo se precipita a una serie de silencios incomodos y esos minuteros que tan perezosos, hoy parecen que van con retraso. Al fin la hora de despedirse y huyes hacía la oficina sin mirar atrás, como lo hacen los fugitivos.
Otro que sale rana, que no arranca. Supongo que, cuando ves a las novias radiantes sonreír de alegría al mirar a ese hombre con el que voluntariamente han decidido pasar su vida, es porque se han encontrado con alguien con el que pueden desayunar.
¿Será amor el poder compartir ese momento del día?
6, sep | 1 comentario evafrade compártelo
NOT FAIR
Is not fair, is not fair that the air just let me here, alone, closed as a wardrobe. Growing walls of bravery around me. Being a survivor is not fair, I get tired of smiling.
Lying here, in days like that all I want is to rip off my body and let all the crap out of my stomach, of my brain. Stay open, share, feel that I can broke and someone will help me to put all the pieces back to their place. In hours as this one, I really miss feel vulnerable, light.
And yet, you turn around, hide your face in the pillow and put another brick in the wall.
26, jul | 1 comentario evafrade compártelo
OH MY LITTLE,
Do you really believe you control your world, yourself? You are the only worker in your universe, which is made by you high desires or aspirations? Poor ant you are.
You get obsess in what you really want, what really fits better in your life, in your thoughts, in your deepest proud. But this is not how life works. You cannot control your shining eyes, your jerky smile, and the shivers when your skin briefly touches each other.
Do you think the world gets adapt to your necessities? It's you who adapts in this messing world of crashes and rebounds. And inside yourself, after so many days of fighting it, denying it, of avoiding it, you know that in a moment of weakness, of unsuspected quietness, you will fall down into the black hole of chemical, of the hide attraction, of the symbiosis that you cannot control in any way. Universe doesn't care if you wanted this or not.
That is what you get, and you cannot leave it and change even thought you might consider this is unfair, unwanted, and inadequate.
And what do you really care? we all want someone who loves us and who adores our way of seeing life, all the other stuff is not important at all. And you don't "fish" that, it pushes you to the wall, it breaks your nose, throwing you deep down to darkest side of the moon.
So, remember little ant, don't try to control, do try to push reality to your path, cause you only will get disappointment. On the contrary, let all the body and mind to walk alone, no restrains.
Let it flow, let it come shine and bright and then, you will notice how universe can be fucking great.

12, jul | sin comentarios evafrade compártelo Tags: escritos